Regulación hormonal y del volumen de los líquidos extracelular
Los riñones mantienen la osmolalidad y el volumen de los líquidos corporales entre los márgenes muy estrechos, regulando la excreción de agua y NaCl.
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En una persona adulta, el agua representa aproximadamente el 60 % del peso corporal, repartida en dos corpartimentos principales, el líquido intracelular y el líquido extracelular. Dentro de este último podemos hacer una división general entre líquido intersticial (el que rodea a las células en los diversos tejidos del organismo), y plasma. La composición de estos dos compartimentos del líquido extracelular es muy similar; la principal diferencia es que el plasma contiene significativamente más proteínas.

Control de la osmolalidad del líquido corporal
Los riñones son los principales responsables de la regulación del balance hídrico, representando normalmente la vía principal de eliminación de agua del organismo (otras formas de perder agua: evaporación por las células de la piel y de las vías respiratorias, producción de sudor, y a través del tracto gastrointestinal -heces). La excreción renal de agua está estrechamente regulada para mantener constante la osmolalidad de los líquidos corporales: cuando la ingesta de agua es escasa o las pérdidas grandes, los riñones conservan agua, produciendo un pequeño volumen de orina hiperosmótica -respecto al líquido extracelular-; por el contrario, si la ingesta de agua es elevada, se produce un gran volumen de orina hipoosmótica. Regulación hormonal de la osmolalidad: ADH
La hormona antidiurética (ADH), o vasopresina, actúa sobre los riñones con el fin de regular la excreción de agua. Si los niveles plasmáticos de ADH son bajos: se elimina un gran volumen de orina (diuresis) y la orina está diluida (hipoosmótica). Si los niveles de ADH son altos: se elimina poco volumen de orina (antidiuresis) hiperosmótica. Esta hormona se sintetiza en el hipotálamo y se libera en la neurohipófisis.
La secreción de ADH por la hipófisis está regulada principalmente por la osmolalidad del plasma, para lo cual existen células osmorreceptoras en el hipotálamo. Si detectan un plasma con elevada osmolalidad, dan lugar a un aumento en la secreción de ADH. En la nefrona, la ADH produce los siguientes efectos:

- Aumenta la permeabilidad de los conductos colectores para el agua => reabsorción.
- Estimula la reabsorción activa de NaCl en el asa de Henle y conducto colector.
- Aumenta la permeabilidad del conducto colector medular interno para la urea => pasa al líquido intersticial.
Fisiología de sistemas. Podología 2009-10. Xurxo Mariño Además de afectar al sistema de la ADH, las variaciones de osmolalidad también afectan al centro encefálico de la sed, de tal manera que los sistemas ADH y de la sed trabajan juntos. Si la osmolalidad plasmática aumenta, además de la acción de la ADH, la persona experimenta deseos de beber. Concentración y dilución de la orina, los riñones son capaces de controlar la excreción de agua independientemente de la excreción de solutos, produciendo orina hipoosmótica o hiperosmótica (en relación al plasma) según las circunstancias. Esta separación de agua y solutos se produce principalmente en el asa de Henle. La orina concentrada se excreta cuando la presión osmótica y los niveles plasmáticos de ADH son elevados; en este caso se acumula NaCl y urea en el intersticio medular, lo cual proporciona la energía necesaria para la reabsorción de agua desde el conducto colector. La ADH aumenta la permeabilidad del conducto colector para el agua, lo cual aumenta la osmolalidad del líquido tubular. El mecanismo mediante el cual el asa de Henle genera este gradiente hiperosmótico en el intersticio medular se denomina mecanismo decontracorriente.

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Control del volumen de líquido extracelular
El principal soluto del líquido extracelular es el NaCl. Para mantener constante el volumen del líquido extracelular, el organismo regula la cantidad de NaCl en ese compartimento, de tal manera que el aumento de NaCl provoca una mayor retención de agua (se estimula la secreción de ADH) y se activan los centros nerviosos de la sed, y por lo tanto se produce un aumento del volumen del líquido extracelular. Por el contrario, si lo que se requiere es una disminución del volumen, se estimula la excreción renal de NaCl y agua. Los barorreceptores del sistema vascular juegan un papel importante en esta regulación, controlando, además de la actividad simpática ya comentada en el sistema cardiovascular, la secreción de ADH. Así, una disminución de la presión arterial aumentará la actividad nerviosa simpática y la secreción de ADH; y viceversa.
La disminución de presión arterial también activan la secreción de renina. La angiotensina II posee varias funciones fisiológicas importantes:
- produce vasoconstricción arteriolar.

- estimula la secreción de ADH y activa el mecanismo de la sed.
- estimula la secreción de aldosterona (por la corteza suprarrenal), la cual
estimula la reabsorción de NaCl.
La micción y su control
La micción es el proceso de vaciamiento de la vejiga urinaria. Inicialmente se va produciendo un llenado progresivo de la vejiga, hasta que la presión alcanza un punto crítico; entonces se activa un reflejo neuronal denominado reflejo miccional que produce el vaciamiento de la vejiga. Este reflejo puede ser inhibido o facilitado mediante un control superior del tronco encefálico y de la corteza cerebral. La orina se va reuniendo en la vejiga mediante contracciones del músculo liso de las paredes de los cálices, pelvis renal y uréteres. Por su parte, las paredes de la vejiga tienen gruesas capas de músculo liso, el cual posee receptores de distensión e inervación parasimpática. Alrededor de la base de la vejiga hay una capa circular de músculo voluntario (estriado) llamado esfínter uretral externo.
Este esfínter mantiene la uretra cerrada. Entonces el mecanismo es el siguiente: el estímulo de las neuronas de los receptores de distensión da lugar a dos efectos: por un lado activa
los nervios parasimpáticos, que producen la contracción de la vejiga; y Fisiología de sistemas. Podología 2009-10. Xurxo Mariño simultáneamente inhiben los nervios motores que mantienen el esfínter uretral externo contraído. Se produce entonces la micción. En los adultos, las vías descendentes encefálicas pueden inhibir las neuronas parasimpáticas y estimular las neuronas motoras del esfínter, de tal manera que la micción se puede retrasar a voluntad.

Paola Ojeda